Kaliningrado
¡Bienvenidos a Kaliningrado, la capital de la región rusa del ámbar y sede del Mundial de Rusia 2018!
Kaliningrado es una ciudad con un pasado rico y complejo. Fundada por los caballeros de la Orden Teutónica hace más de 750 años, la mayor parte de su historia perteneció a Prusia y fue conocida como Königsberg.
La urbe pasó a formar parte de la URSS después de la Segunda Guerra Mundial. En nuestros días, la región de Kaliningrado es un enclave ruso en el centro de Europa que recuerda su historia y honra su presente.

"Ubicada a la vez en la orilla del mar y de un río, es una ciudad cómoda para el comercio marítimo y la indagación en tierras lejanas. Una localidad como Königsberg, en el río Pregolia, es el lugar apropiado para la ampliación del conocimiento y la grandeza del hombre", — Immanuel Kant.
El castillo de Königsberg fue fundado por los caballeros de la Orden Teutónica en el año 1255. Obtuvo el estatuto de ciudad en 1724.

La ciudad desempeñó un importante papel en la historia europea. Königsberg fue la capital del ducado de Prusia, la primera nación del mundo en adoptar el protestantismo. La Universidad de Königsberg, fundada en 1544, se convirtió en centro de atracción para los científicos y las figuras del mundo cultural.
1. ©Sputnik/Igor Zarembo/El velero ruso Krusenstern realiza su habitual viaje desde Kaliningrado
2. ©Sputnik/Igor Zarembo/La iglesia protestante de la reina Luisa en Kaliningrado
3. ©Sputnik/Vladimir Fedorenko/Ríbnaya Derévnia ('villa de pescaderos', en ruso), en el centro histórico de Kaliningrado
4. ©Sputnik/Igor Zarembo/Parte de las murallas de la fortaleza medieval Friedrichsburg en Kaliningrado
En Königsberg vivió toda su vida el célebre filósofo Immanuel Kant; nació y estudió el escritor Ernst Theodor Amadeus Hoffmann; vivieron y trabajaron los filósofos Johann Herder y Johann Fichte, el astrónomo Friedrich Bessel, el compositor Richard Wagner y la teórica política Hannah Arendt, entre otros.

Durante toda su historia, Königsberg estuvo estrechamente relacionada con Rusia. El primer emperador ruso, Pedro I, estudió aquí las bases de la artillería y, posiblemente, los planos de estructuras fortificadas que le fueron útiles en la construcción del Kronstadt, la fortaleza marina que cubre la entrada a San Petersburgo. Königsberg fue visitada además por la emperatriz Catalina II, el historiador Nikolái Karamzin, el comandante Mijaíl Kutúzov, los poetas Nikolái Zhukovski, Nikolái Nekrásov y Vladímir Mayakovski. Durante la Guerra de los Siete Años, la urbe estuvo bajo dominio del Imperio ruso.

Pero no fueron sus lazos históricos, sino su posición estratégica de ciudad portuaria en el mar Báltico lo que decidió su destino en 1945. Después del fin de la Segunda Guerra Mundial, parte de la provincia alemana de Prusia Oriental fue traspasada a la Unión Soviética y, el 4 de julio de 1946, Königsberg pasó a llamarse Kaliningrado, en homenaje al revolucionario Mijaíl Kalinin.
©Sputnik/Igor Zarembo/Piedras semipreciosas de ámbar con restos de insectos prehistóricos en su interior expuestos en el Museo del ámbar de Kaliningrado
La cercanía al mar le brindó a la ciudad su principal riqueza. El 90% de las reservas mundiales de ámbar se concentran en la costa de la región de Kaliningrado. Aquí, estas piedras semipreciosas tienen un museo propio y se pueden encontrar en los mercados a lo largo y ancho de la toda región.

Cuenta la leyenda que la bella Jurate, hija del amo de las profundidades, se enamoró de un simple pescador, Kastitys. Cuando su padre se enteró de la pasión de su pequeña, mató al pescador con un rayo y a su hija la ató a las ruinas del palacio submarino. Desde entonces, Jurate llora por su amado y las olas del mar Báltico llevan a la orilla sus lágrimas en forma de ámbar.

Aquí fue creada y también desapareció la famosa Cámara de Ámbar, obsequio a Pedro I del rey de Prusia Federico Guillermo I. Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis la sacaron de la Villa de los Zares en Petersburgo y se la llevaron a Prusia Oriental, donde la vieron por última vez en 1945.
©Sputnik/Igor Zarembo/Catedral ortodoxa del Cristo Salvador y columna del Triunfo en la plaza de la Victoria
Qué ver en Kaliningrado
El edificio de la catedral gótica de Kaliningrado es la principal atracción turística de la ciudad. Fue mencionada por primera vez en documentos históricos de 1333 y su construcción culminó en 1380. Durante la II Guerra Mundial, el edificio sufrió severos daños y no fue hasta 1992 cuando comenzó su restauración.

Hoy día aquí hay un museo en el que podrá conocer la historia de la ciudad, además de una colección de monedas y literatura antigua. En su interior se instaló uno de los órganos más grandes de Europa. Los amantes de la música clásica y religiosa deberían acudir sin dudarlo a uno de sus conciertos temáticos. Aquí mismo se ubica la tumba de Immanuel Kant y, en la parte del altar, reposan los restos de los integrantes de la casa dinástica de los Hohenzollern, los gobernantes de Prusia.
1. ©Sputnik/Igor Zarembo/Vista de la catedral gótica desde el río Progolia
2. ©Sputnik/Igor Zarembo/Catedral gótica en la isla de Kneiphof en Kaliningrado
3. ©Sputnik/Igor Zarembo/Vista del campanario de la catedral gótica desde el parque de esculturas de la segunda mitad del siglo XX, en la isla de Kneiphof, conocida popularmente como la isla de Kant
4. ©Sputnik/Igor Zarembo/El reloj de tres caras del campanario de la catedral gótica de Kaliningrado
El Museo del Océano cautivará tanto a los menores como a sus padres. Aquí podrá encontrar maquetas de barcos, mapas marítimos, exposiciones relacionadas con descubrimientos geográficos y la arqueología submarina. Pero lo principal de este museo no se esconde debajo de las vitrinas, sino fuera de estas: podrá subirse en buques de verdad y conocerlos tanto por fuera como por dentro.

Entre los buques más interesantes está el barco científico Vitiaz, que entre 1949 y 1979 recorrió más de 800.000 millas náuticas alrededor del mundo. Fue el lugar de trabajo y residencia para estudiosos de 20 países, incluyendo a celebridades del mundo marino como el francés Jacques-Yves Cousteau o el noruego Thor Heyerdahl. Además, podrá conocer el interior del submarino B-413, el único de su clase que permanece tal y como fue sacado de baja de la flota rusa.
1. ©Sputnik/Igor Zarembo/Maquetas de remolcadores presentados en el marco del Mundial de modelismo naval, celebrado en el Museo del Océano de Kaliningrado
2. ©Sputnik/Igor Zarembo/Museo del Océano de Kaliningrado
3. ©Sputnik/Igor Zarembo/Los visitantes observan la exposición 'Profundidades' en el Museo del Océano de Kaliningrado
A media hora de Kaliningrado se encuentra el parque nacional Istmo de Curlandia, una estrecha franja de tierra que se extiende a lo largo del mar Báltico por casi 100 kilómetros. Aquí coexisten dunas de arena, bosques de pinos, las saladas aguas del mar Báltico por un lado y la dulce de la Laguna de Curlandia por el otro. En los períodos de migraciones, millones de aves llenan los cielos sobre el istmo. En el año 2000, esta peculiar biosfera fue proclamada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
1. ©Sputnik/Alexander Zinoviev/Vista desde el mirador en el parque nacional Istmo de Curlandia
2. ©Sputnik/Igor Zarembo/El 'bosque danzante', en el Istmo de Curlandia
3. ©Sputnik/Igor Zarembo/Zorro salvaje en el parque nacional Istmo de Curlandia
En Kaliningrado es agradable caminar por las calles, porque la arquitectura es una sorprendente combinación del legado histórico y el presente. Sus residentes intentan preservar cuidadosamente los monumentos heredados de su pasado: las puertas de la ciudad, numerosos castillos e iglesias.

Además, Kaliningrado es una localidad muy verde y a veces se asemeja a un jardín de plantas exóticas. Tilos, arces rojos, plátanos, hayas, castaños, nueces: estos árboles parecen haber sido recolectados por todo el mundo para embellecer el paisaje urbano.
©Sputnik/Alexey Filippov/El estadio de Kaliningrado, en la isla Oktiabrski
Estadio de Kaliningrado
Durante el Mundial de Fútbol de Rusia 2018, el estadio de Kaliningrado albergará cuatro encuentros de la fase de grupos, concretamente los días 16, 22, 25 y 28 de junio. También conocido como Baltika Arena o Königsberg Stadium, el recinto tiene una capacidad para 35.000 espectadores.

El estadio se ubica en la isla Oktiabrski, en el centro geográfico de la ciudad y fue construido especialmente para el evento. Después del Mundial, el recinto se convertirá en la sede principal del Baltika FC. El estadio fue diseñado para cumplir con muchos propósitos y, además de los duelos futbolísticos, podrá albergar todo tipo de torneos deportivos y conciertos.

El Mundial de Fútbol inspiró a las autoridades locales a urbanizar finalmente la isla de Oktiabrski, que desde siglos permaneció desolada. Según el proyecto, alrededor del estadio se erguirá un moderno hábitat con parques, muelles y riberas a lo largo del río Pregolia.
©Sputnik/Alexey Filippov/El estadio de Kaliningrado, en la isla Oktiabrski
Cómo llegar
En avión: el viaje en avión desde Moscú tardará unas dos horas y, de tener entradas para el Mundial, no necesitará de visa alguna. Esta alternativa es la más cómoda para los extranjeros que decidan visitar la ciudad durante el torneo.

En tren: necesitará una visa activa de la zona Schengen, aunque sea de tránsito. Y es que la región de Kaliningrado es un enclave ruso rodeado de otros países europeos: Lituania y Polonia. De Moscú a Kaliningrado el tren tarda en llegar casi un día entero.

¡Importante!
Quienes hayan adquirido una entrada para algún encuentro del Mundial 2018 celebrado en la sede de Kaliningrado podrán trasladarse a la ciudad de manera totalmente gratuita en los trenes habilitados especialmente para los aficionados. Para ello deberán presentar su FAN ID, la entrada para el partido y su documento nacional de identidad. Para más información, acudan a la página oficial en español.
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